Saltar al contenido
AGN
28/07/2025

Somos AGN

Conoce a Lucía Sánchez, analista química en GNL Quintero

En AGN creemos que el verdadero motor del cambio está en quienes, día a día, aportan desde sus roles al desarrollo energético del país. Por eso, inauguramos esta sección para que conozcas a quienes forman parte de nuestra asociación: personas comprometidas, con vocación por la excelencia y una visión compartida de futuro.

Esta semana te presentamos a Lucía Sánchez, de GNL Quintero, quien nos cuenta cómo ha vivido su experiencia en AGN, qué la inspira en su trabajo y por qué cree que sumar más voces femeninas es clave para una transición energética más inclusiva.

¿Qué significa para ti ser parte de AGN?

Significa asumir una responsabilidad y un desafío profesional, ya que mi participación en conjunto con profesionales de otras empresas del rubro pertenecientes a AGN me ha permitido desarrollar un trabajo por un único propósito propuesto por esta organización: impulsar una evolución energética sostenible, bajas emisiones, infraestructuras robustas para un suministro energético consistente para el país y trabajar por el carbono neutralidad. Todo desde la perspectiva que se ha generado el aprender de otros equipos de trabajo conjugando los propios roles.

¿Qué es lo que más te gusta de trabajar aquí?

Ningún día es igual al otro. Eso es lo que más me gusta de mi trabajo. Trabajar en GNL Quintero me permite sentir que mi trabajo es un real aporte a las propuestas de la AGN, con acciones concretas conducentes a objetivos claros. Me ha permitido conocer a otros miembros de esta organización compartiendo experiencias valiosas en torno a nuestros trabajos y cuyas colaboraciones apuntan hacia la mejora continua del rubro y del trabajo propio.

¿En qué consiste tu rol?

Llevo casi 17 años trabajando en GNL Quintero y, desde el principio, estuve involucrada en la creación del laboratorio donde hoy me desempeño. Junto a una compañera —que en ese entonces era mi jefa— partimos desde cero: seleccionamos equipos, definimos normas y diseñamos los procesos. Hoy trabajo sola, a cargo del control de calidad del gas natural en todas sus etapas: desde que se descarga del buque, hasta que se almacena, se transporta y se entrega vaporizado.

Aunque la tecnología ha avanzado mucho, la esencia del trabajo se mantiene. La química es como la matemática: las leyes no cambian. Lo que sí cambia es la manera en que aplicamos esas leyes. Hoy los procesos son más automáticos y los equipos más sofisticados, pero sigo creyendo que la interpretación humana es clave. Por eso, aunque exista tecnología para operar sin personas, para mí, el ‘toque humano’ sigue siendo irremplazable.

Desde siempre me gustó la química. Nunca me vi en una oficina frente al computador todo el día. Me gusta moverme, estar en terreno, tomar muestras, resolver problemas. Acá ningún día es igual al otro, y eso lo hace desafiante y entretenido.
Si pudiera decirle algo a quienes están pensando entrar al mundo energético —y en especial a las mujeres— les diría: atrévanse. Esta industria ha sido históricamente muy masculinizada, pero eso no significa que no haya espacio para nosotras. La química es una ciencia intuitiva, práctica y desafiante. Y con la llegada de la inteligencia artificial, las oportunidades no harán más que crecer.